
El Estafador 86. Todo parecía ir bien, el principio era coherente... hasta que empecé –no me preguntéis por qué– a pensar en Pazuzu, me parecía una buena conexión: el universo de la tauromaquia y el del satanismo, también dos estéticas contradictorias que podrían llegar a confluir. Pensé: "no está mal eso de un torero como mesías de las tinieblas". En fin... qué agusto me he quedado con esta tira.
Vamos al lío: el toreo debe tener algún origen ritual pagano, y precisamente para solapar ese origen pagano pienso que se tiñó de religiosidad y cristianismo. La figura del torero siempre está vinculada a un fervor religioso que no pega ni con mocos (más bien huele a moda decimonónico-romántica). Si volvieremos al origen pagano de un rito podríamos encontrar casos como el del torero adorador de Pazuzu, que converge en más puntos con el sacrificio taurino que la devoción a la virgen de Polopos.
Que Pazuzu os bendiga.